lunes, 19 de octubre de 2026

Suelta tu lecho

octubre 19, 2026

Cita: Juan 5:1-9

​El pasaje nos ubica en Jerusalén, junto a la puerta de las Ovejas, en un estanque llamado Betesda. En hebreo, Betesda significa "Casa de Misericordia".

​Cuando miramos la Casa de Dios, el lugar donde nos congregamos a alabar y glorificar el nombre de Jesús, nos damos cuenta de que la Iglesia no es otra cosa que una Casa de Misericordia. A este lugar todos llegamos un día siendo enfermos espirituales:

Llegamos ciegos, sin poder ver la luz de Jesús, hasta que Él abrió nuestros ojos a su amor y bondad,  ​Llegamos sordos, incapaces de escuchar su voz ni atender a su llamado, hasta que Él sanó nuestra sordera espiritual.​Llegamos paralíticos, sin poder caminar por sendas de justicia, hasta que Jesús nos levantó para caminar en fe, santidad y verdad.

​¿Qué es realmente la Misericordia?

​La misericordia no es sentir lástima superficial; es una disposición del corazón que se traduce en acción ante el sufrimiento ajeno. Misericordia es cuando Dios no te da el castigo que mereces; En ocasiones suele confundirse con gracia, no obstante, Gracia es cuando Dios te da el regalo inmerecido de la salvación.

​La Iglesia es ese estanque a donde llegan los necesitados. Las Escrituras dicen que las aguas debían agitarse para que hubiera sanidad. Si las aguas se estancan, no hay vida; si las aguas se estancan, no pasa nada. ¡Las aguas en la Iglesia se tienen que mover!

¿Cuáles son las aguas que se deben mover hoy en la Casa de Dios?

​Las aguas del ayuno y la oración. ​Las aguas de la unidad y la reconciliación. Las aguas de la adoración y la presencia del Espíritu Santo.

​Cuando las aguas se mueven, ocurre la liberación, ocurre la sanidad y la restauración. El estanque está diseñado para arreglar la ceguera, sanar la sordera, soltar la lengua del mudo y levantar al paralítico. Dios no te trajo al evangelio para que sigas siendo el mismo.

​Muchos culpan al estanque, culpan al movimiento o culpan a los líderes. Pero díme algo: ¿Cómo es posible que un cristiano tenga 10, 20 o 38 años en la Iglesia y siga siendo el mismo ciego, el mismo cojo, el mismo mudo espiritual?

​El problema no es el estanque (la Iglesia).​El problema no son las aguas (el mover del Espíritu). El problema es la persona que se acostumbró a su lecho, el cual representa su condición.

​Muchas veces el Espíritu Santo viene con una palabra transformadora, sacude las aguas en el altar, pero la gente se ha vuelto cómoda en su miseria. Se han acomodado a la cama del pecado, de la amargura y del estancamiento.

​ LA PREGUNTA DE JESÚS Y LAS EXCUSAS DEL HOMBRE

​Jesús entra a Betesda, ve al hombre que llevaba 38 años tirado, y le hace una sola pregunta: «¿Quieres ser sano?»

​Jesús no llegó a compadecerse con lástima barata. No llegó a decirle: "Pobrecito, qué bárbara esta gente que no te ayuda, qué falta de consideración". ¡Jesús ni siquiera lo metió al estanque!

​Jesús le hizo una pregunta directa, pero el paralítico le respondió con excusas:  Señor, no tengo quien me meta... otro se me adelanta.

​Jesús no le preguntó por qué no había entrado. Le preguntó si quería cambiar.

El problema de muchos es que tienen al Salvador de frente, pero siguen mirando sus limitaciones. Tienen al Dios de la solución al lado, pero siguen enfocados en el problema. ​Lo único que ese hombre necesitaba responder era:  Sí, Señor,  quiero. ​Deja de culpar a los demás. Deja de culpar al pastor, a los hermanos, a tu familia o a tu pasado. ¡Asume tu responsabilidad y mira a Jesús!

​Jesús no se enganchó con sus excusas. Le dio una orden de fe: «Levántate, toma tu lecho, y anda» (v. 8).

Levántate: Sal de la postura de víctima. Toma tu lecho: Carga aquello sobre lo que antes estabas derrotado. Lo que antes te dominaba, ahora lo llevas en la mano como testimonio. ​Anda: Camina, avanza, no te quedes estancado Dios no te trajo a la Casa de Misericordia para que mueras al lado del agua; te trajo para que seas transformado por el poder de su Palabra. Hoy Jesús te hace la misma pregunta: ¿Quieres ser sano hoy o vas a seguir culpando a otros?

Si quieres ver el poder de Dios, haz lo que Jesús te mandó a hacer: Levántate, toma tu cama y camina

Dios te bendiga y te guarde.

Por: Paulo Torres (Miembro de la Iglesia Dios habla hoy)

No te duermas atalaya

octubre 19, 2026

Inicialmente, en la antigüedad, se utilizaba la palabra atalaya para referirse a un lugar alto, como una torre o una colina. Posteriormente, este término pasó a designar al centinela apostado en una estructura elevada, cuya misión principal era vigilar, mantenerse en alerta ante cualquier peligro y detectar cualquier señal de amenaza para el pueblo. Cuando el atalaya observaba a lo lejos a un extraño de manera sospechosa, inmediatamente emitía un aviso firme, ya sea mediante la voz o utilizando una trompeta.

​Dios hizo una analogía similar al referirse al profeta Ezequiel como un atalaya 

Ezequiel 3:17, RV'60

Hijo de hombre, yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel; oirás, pues, tú la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte.

Así como el atalaya era delegado por una autoridad para ejercer su puesto, Dios delegó al profeta Ezequiel para que fuera un atalaya en el plano espiritual. Del mismo modo en que el atalaya de una ciudad era responsable si el enemigo atacaba sin que él diera aviso, el siervo de Dios también adquiría la responsabilidad de advertir a su pueblo cuando el Señor se lo indicara. Esto se refuerza en 

Ezequiel 3:18 (RV'60

Cuando yo dijere al impío: De cierto morirás; y tú no le amonestares ni le hablareis, para que el impío sea apercibido de su mal camino a fin de que viva, el impío morirá por su maldad, pero su sangre demandaré de tu mano."

Entrando en el núcleo de este mensaje, el profeta Isaías, en su capítulo 56, hace mención de tres grandes grupos:

​1. Extranjeros (gentiles)

2. ​Eunucos

3. ​Israelitas

​De manera sorprendente, al referirse a estos tres grupos en el versículo 10, Isaías habla directamente de los atalayas describiéndolos de una forma severa

 (Isaías 56:10, RV'60)

Sus atalayas son ciegos, todos ellos ignorantes; todos ellos perros mudos, no pueden ladrar; soñolientos, echados, aman el dormir.

​Es evidente la situación que se desliza en este episodio; no podemos obviar lo molesto que se encuentra nuestro Dios al mencionar el tema, al ver la forma en que se lo está diciendo al profeta. Obviamente, por culpa de los atalayas el pueblo en muchas ocasiones se desenfrenó; por culpa de los atalayas muchas veces el pueblo pereció, porque no había amonestación, no había nadie que les hiciera ver su pecado. Y en esta ocasión dice la palabra que los atalayas no veían, habían enmudecido, al igual que un perro que no quiere ladrar, que solo pasa echado, que solo quiere dormir; así estaban los atalayas.  

​Hermano amado, cuando un atalaya se vuelve ciego, no puede visualizar el peligro; cuando se vuelve mudo, no alerta al pueblo, no lo exhorta, no lo amonesta de parte de Dios, no hace ver al pueblo lo malo que está haciendo. Y cuando el atalaya está soñoliento, difícilmente va a cumplir con su papel, difícilmente va a ejercer la misión que Dios le ha encomendado, pues el mayor tiempo lo pasa dormido. Un atalaya dormido representa un peligro para el pueblo, porque en ese estado jamás podrá ver, jamás podrá escuchar, jamás podrá tocar trompeta.  

​Hoy día, muchos atalayas se encuentran dormidos: unos, viendo, no quieren ver; otros se han quedado mudos, pase lo que pase no tocan trompeta, olvidan que la palabra de Dios, entre otras cosas, es útil para exhortar, es útil para corregir, y cuando Dios te pone una palabra de exhortación no puedes callar.  

​¡Atalaya, no te duermas!, recuerda que a Ezequiel se le dijo que tenía que hablar al impío y al justo, y si estás dormido, ¿cómo y de qué manera lo vas a hacer? Hoy en día, mientras muchos atalayas duermen, las almas se están perdiendo sin Dios y sin esperanza; mientras muchos duermen, muchos justos están haciendo lo malo creyendo que están obrando bien según su propia opinión,  y los atalayas, sabiendo que estos están equivocados, ya sea de forma consciente o inconsciente, no les hacen ver su error a la luz de la palabra.  

​Me llama fuertemente la atención lo que dice Ezequiel capítulo 8, versículo 1:  

​"Dice el profeta que: Mientras él estaba sentado en su casa, y junto a él estaban sentados los ancianos de Judá, la mano de Dios vino sobre él y le mostró todos los pecados que la casa de Israel estaba cometiendo, y en reiteradas ocasiones le preguntó: Hijo de hombre, ¿no ves lo que éstos hacen, las grandes abominaciones que la casa de Israel hace aquí para alejarme de mi santuario?"

  

​En otras palabras: ¿es que no estás viendo lo que está pasando? ¿Acaso es que no ves lo que está sucediendo a tu alrededor?  

​Hermanos amados, estar sentado es equivalente a estar sin hacer nada, es sinónimo de inactivo. ¿Cuántas veces, mientras nosotros estamos sentados, muchas personas mueren sin Cristo? Personas que quizás, si nosotros les hubiéramos predicado, habrían recibido a Cristo como su Salvador. ¿Cuántas veces nosotros estamos sentados porque estamos dormidos, espiritualmente hablando? No estamos cumpliendo con el llamado que tenemos, no estamos funcionando como un verdadero atalaya.  

​Es muy notorio que, al mismo hombre al cual Dios le dijo «Te he puesto por atalaya», le sucede algo al iniciar su ministerio: es evidente que cuando él dice «estaba sentado en mi casa», obviamente estaba en una silla, y esto me recuerda lo que dice el libro de los Salmos: “Bienaventurado el varón que no se ha sentado en silla de escarnecedores”.  

​La pregunta es: ¿En qué silla estás sentado?

​La silla del chismoso: Siervos de Dios, no existe el «ministerio de los chismosos», no existe el «don del chisme», no aparece el chisme dentro del fruto del Espíritu. Acá no hay un punto medio: los chismosos no entran al Reino de los cielos.  

​La silla del mentiroso: Muchos cristianos hoy día mienten como si fuera un concurso de mentiras; no hay temor de Dios. La biblia es muy clara: los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre.  

​La silla de los fariseos modernos: Muchos cristianos hoy día se han equivocado de silla y se sentaron en el sillón de los fariseos modernos. ¿Y cuáles son esos? Son aquellos que, en lugar de buscar de Dios, se dedican a señalar; en lugar de someterse al Señor, solo viven señalando al hermano, olvidando así que, al señalar con un dedo, esa misma mano sin querer pone a tres dedos que te señalan a ti mismo.

Recordemos a los fariseos del tiempo de Jesús: mientras el Mesías predicaba, mientras el Mesías sanaba, mientras el Mesías echaba fuera demonios, los fariseos andaban buscando motivos para señalar: que si sanaba en día sábado quebrantaba la ley, que si expulsaba demonios lo hacía por Beelzebú, etc., etc. Siempre buscaban motivos para hablar mal de Cristo.

Yo me imagino a los fariseos llorando o tratando de aparentar eso cuando murió Lázaro, ya que ellos eran expertos en hacer cosas para que los vieran; y cuando Jesús hace el milagro de resucitar a Lázaro, esos mismos fariseos querían matar a Jesús y al mismo Lázaro. ¡Dios mío, hasta dónde llegaba la hipocresía!

Eso mismo sucede hoy con los fariseos modernos: cuando no hay dones en la iglesia, están orando y clamando a Dios para que Dios levante ministerios, para que levante hombres y mujeres con dones espirituales, hombres y mujeres con unción, hombres y mujeres llenos del Espíritu Santo; pero cuando Dios levanta ministros, esos mismos fariseos intentan matar esos dones, ya que están buscando motivos para señalar al hermano, están buscando motivos para culpar a la hermana, todo les molesta. En lugar de buscar de Dios para que Él les dé a ellos también de esa misma unción, para que ellos también tengan ese respaldo, optan por sentarse en el sillón de los envidiosos y formar parte de los fariseos de la actualidad.  

​La silla de los hipócritas: Es lamentable ver cómo, en algunas ocasiones, algunos hermanos hablan mal de ti a tus espaldas, y cuando te ven te saludan con una amabilidad y una hipocresía que para qué te cuento, olvidando que también eso es pecado ante los ojos de Dios.  

​La silla de lascivia: En muchas congregaciones vemos cristianos tibios y mundanos, llenos de lujuria, mirando a las hermanitas con ojos de morbosidad, y esto se da cuando una persona está viviendo bajo los efectos de la carne, bajo la influencia carnal; lo espiritual quedó a la distancia.  

​Falta haría el tiempo para mencionar la fila de sillas en las cuales se está sentando el varón o la mujer que dice ser creyente: la silla de los iracundos, la silla del contencioso, el sillón de los celosos, el sillón de los adúlteros, etc.  

​Hermano amado, Dios está llamando gente a sentarse en la silla donde se sientan los varones y mujeres de fe, donde se sienta la gente que camina en justicia, donde se sientan los que andan en rectitud, los que andan en integridad, los que aman la venida del Rey de reyes y Señor de señores.  

​El Maestro quiere verte sentado en la silla donde se sentaron los grandes héroes de la fe, (Hebreos 11:33-34, RV'60):  

​33 que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones,

34 apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros.

  

​Estos hombres de Dios siempre estuvieron alerta, siempre fueron atalayas que soltaban la palabra a tiempo y fuera de tiempo, no se dormían en los laureles; espiritualmente siempre estaban despiertos, siempre estaban alerta, viendo el peligro para tocar trompeta y prevenir al pueblo de Dios.

​Varón de Dios, mujer de Dios, despierta. ¡Atalaya, no te duermas!  

​Dios te ha puesto por atalaya para que sueltes la palabra, para que prediques a tiempo y fuera de tiempo:  

​Para que hables al que va rumbo a la perdición.  

​Para que anuncies el evangelio a los perdidos.  

​Para que lleves la luz a los pecadores.  

​Para que lleves libertad a los cautivos, y a los presos apertura de cárcel. Amén y amén. .

Dios te bendiga y te guarde te desea tu hermano en Cristo Paulo Torres 


Portadores de su presencia

octubre 19, 2026

Cita:  2 Samuel 6:10-12  

​En el Antiguo Testamento, la presencia manifiesta de Dios estaba simbolizada y contenida físicamente en el Arca del Pacto.   Hoy por hoy, bajo el nuevo pacto inaugurado por Cristo, la dinámica ha cambiado radicalmente: nosotros ya no buscamos un objeto material, sino que nosotros mismos somos el templo del Espíritu Santo (1 Corintios 6:19).  

​En la antigüedad, poseer el Arca del Pacto significaba la cobertura, la guía y el favor incondicional de Dios sobre una comunidad o familia.  Donde el Arca llegaba, todo el entorno cambiaba. La presencia de Dios altera atmósferas, rompe maldiciones y trae vida.  

El ejemplo de Obed-Edom: En la cita mencionada, vemos que el Arca fue llevada a la casa de Obed-Edom el geteo, permaneciendo allí por tres meses. ¿Cuál fue el resultado? Jehová bendijo a Obed-Edom y a toda su casa. Cuando Dios habita en un hogar, la bendición y la paz no se hacen esperar.  

​En la actualidad, la presencia divina ya no está atada a un objeto inanimado (un arca de madera y oro) ni confinada a edificaciones humanas o lugares geográficos específicos.  El Espíritu Santo mora ahora en vasijas de barro (nosotros). Esto significa que no tenemos que ir a buscar la presencia de Dios a un lugar lejano para que Él actúe; nosotros somos los portadores de Su presencia a dondequiera que vayamos (familia, trabajo, comunidad).

​Hoy, el tener al Espíritu Santo en nuestras vidas nos hace portadores de su presencia. Él ya no habita en templos hechos por manos humanas; ahora nosotros somos el templo del Dios viviente, y nuestro cuerpo es la morada del Espíritu Santo.

​En la antigüedad, no cualquiera podía llevar el arca del pacto. En nuestros tiempos, no todos somos portadores de su presencia: venir a la casa de Dios todos los días no te hace un portador de su presencia. Cantar no te hace ser un portador de ella... predicar tampoco.

​Para ser un portador de su presencia, hay que vivir en santidad; y no se trata de tener que ser perfectos, sino de vivir una vida separada del mundo, de negarse a uno mismo y de vivir conforme a la voluntad y a los propósitos de Dios.

​Donde se para un hombre o una mujer de Dios que es portador de su presencia, la atmósfera cambia. Un verdadero portador de su presencia no se adapta a la atmósfera de un lugar; la atmósfera cambia cuando el portador entra, cuando el portador se para, cuando el portador suelta la palabra, cuando el portador alaba, cuando el portador ora, cuando el portador habla la palabra de Dios. Y no es la persona, no es su carisma, no es su ropa, no es su elocuencia; es que él o ella es portador de la presencia del Espíritu Santo. Y donde él llega, por el simple hecho de portar la presencia divina, ya cuenta con el respaldo de Dios.

Y al tener el respaldo del Espíritu Santo, la unción se hace sentir. Y cuando la unción cae, se siente el poder de Dios en nuestras vidas: la piel se eriza, corrientes eléctricas corren por nuestro cuerpo, y somos libres para glorificar a Dios, para cantar, danzar y llorar delante de la presencia de Dios.

Que el Señor te bendiga y te guarde.

Por: Pablo Torres.

  

  

​

Hemos encontrado al Mesías.

octubre 19, 2026

Cita: Juan 1:41

TLA Juan 1:35-38:

35 Al día siguiente, Juan estaba en el mismo lugar con dos de sus discípulos.

36 Cuando vio que Jesús pasaba por allí, les dijo: «¡Miren, aquí viene el Cordero de Dios!»

37 Al oír eso, los dos discípulos lo siguieron.

38 Jesús se dio vuelta y, al ver que lo seguían, les preguntó qué querían. Ellos le preguntaron: —¿Dónde vives, Maestro?

Cuando la palabra dice que Juan estaba en el mismo lugar, se está refiriendo a la ciudad de Betábara. El estaba con dos de sus discípulos, y mirando a Jesús que pasaba por ahí dijo:  He aquí en Cordero de Dios, y cuando sus dos seguidores lo escucharon siguieron a Jesús,  entonces él les preguntó que quieren?

Ellos contestaron; Maestro, donde vives?

Amado hermano, amado amigo. Cuál fuera tu repuesta, si Jesús  preguntara hoy; Que quieres? 

Sin duda alguna yo le respondería:

Quiero servirte,  mientras viva.

Quiero quedarme contigo

Quiero que habites en mi corazón. 

Quiero conocer tus moradas celestiales.

Quiero que cuando vengas por tu iglesia yo pueda viajar contigo y estar en tu presencia por lo siglos de los siglos.


 Juan 1:39:

39 —Síganme y lo verán —contestó Jesús. Ellos fueron y vieron dónde vivía Jesús; y como eran casi las cuatro de la tarde, se quedaron con él por el resto del día.

Jesús les dijo: Síganme y lo verán, y ellos sin pensarlos dos veces se fueron con Jesús.

Estimado amigo; Quieres saber lo que Jesús puede hacer en tu vida?

Quieres  ver si realmente Dios te puede cambiar?

Quieres experimentar el poder de Dios?

Síguelo y verás.

Y cómo lo vas a seguir?  Acéptalo como tu único y suficiente Salvador.

Entrégale tu vida.

Dile: Señor Jesucristo, siento un vacío grande en mi vida, por más que busco una razón para sentirme bien, cuando llega la noche me invade la soledad, me invade el temor, te suplico que me ayudes, que me cambies, quiero sentir que vienes a llenar ese vacío, y quiero que te quedes conmigo, te lo ruego por tu gran amor y tu gran misericordia.

Juan que había sido un testigo ocular, él mismo había experimentado un encuentro con Jesús, y en este relato nos da detalles tan precisos, que hasta la hora recuerda de ese hermoso encuentro con el salvador.

Cuantos de ustedes recuerdan con tanta alegría el día en que Jesús los llamó, y recuerdan hasta  la persona que Dios usó en ese mensaje de salvación, recuerdan el día, el mes, el año, recuerdan  el lugar, y hasta  la hora de su conversión, la hora en que confesaron  a Cristo como Salvador de sus vidas,  la hora en que  fueron inscritos en el libro de la vida. Alabado sea Dios.

Una vez que por la misericordia de Dios nosotros venimos a ser parte de su iglesia, no debemos olvidar que Dios nos llamó, pero no sólo por llamarnos, nosotros tenemos una misión que cumplir, y esa misión se rige con propósitos, y esos propósitos tienen principios.

Vamos a ver tres principios importantes.

#1 predicarles a nuestros hermanos 

TLA Juan 1:40-41:

40 Uno de ellos era Andrés, el hermano de Simón Pedro.

41 Lo primero que hizo Andrés fue buscar a su hermano Simón. Cuando lo encontró, le dijo: «¡Hemos encontrado al Mesías, es decir, al Cristo!»

Amado hermano, en este relato bíblico podemos ver algo de suma importancia.

Dice la palabra que Andrés, hermano de Simón pedro, era uno de los que habían oído a Juan, y habían seguido a Jesús, y este lo primero que hizo fue predicarle a su hermano, le dijo: Hemos halládo al mesías y lo trajo a Jesús.

Cuántos de nosotros le estamos predicando a nuestra familia? Cuántos de nosotros le estamos predicando a nuestros hermanos? Cuántos de nosotros les hemos dicho hemos encontrado al Mesías? Hemos encontrado al que cambia, hemos encontrado al que liberta, hemos encontrado al que transforma, hemos encontrado al dador de la vida, hemos encontrado al único Dios, al único que te puede salvar de la muerte y del pecado, alabado sea Dios. Tráelo a Jesús, tráelo a la iglesia, invítalo, háblale de Cristo.

#2 Predicar, enseñar a nuestros hijos 

RVR60 Deuteronomio 6:5-9:

5 Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.

6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón;

7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.

8 Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos;

9 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.

NVI'22 Salmo 78:5-6:

5 Él promulgó un mandato para Jacob, dictó una ley para Israel; ordenó a nuestros antepasados enseñarlos a sus descendientes,

6 para que los conocieran las generaciones venideras y los hijos que habrían de nacer, que a su vez los enseñarían a sus hijos.

#3 Predicar a nuestros amigos.

TLA Juan 1:43-45:

43 Al día siguiente, Jesús decidió ir a la región de Galilea. Allí encontró a Felipe, que era de Betsaida, el pueblo donde vivían Andrés y Pedro. Jesús le dijo a Felipe: «Sígueme».

45 Luego Felipe fue a buscar a Natanael, y le dijo: —Hemos encontrado a aquel de quien Moisés escribió en la Biblia, y del que también hablan los profetas. Es Jesús de Nazaret, el hijo de José.

Cuando Jesús halló a Felipe, este le predicó a Natanael,  Felipe le dijo; Hemos halládo a aquél de quien escribió Moisés en la ley,  hemos halládo a aquél de quien escribieron los profetas, hemos halládo a Jesús de Nazaret, bendito sea su nombre.

Eso es lo mismo que tenemos que hacer nosotros, ya que alguien nos habló de Cristo, ya que alguien nos predicó y fuimos alcanzados por el mensaje de salvación, así mismo nosotros tenemos que hablar a otros y decirles: Hemos encontrado a aquél de quien predicó el profeta Isaías, al igual que otros profetas, hemos encontrado a aquél que murió y resucitó, y vendrá por una iglesia que le espera, una iglesia sin mancha ni arruga, una iglesia santa, la Iglesia que fue comprada a precio de sangre, gloria sea a Dios.

TLA Juan 1:46

46 Natanael preguntó: —¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret? —Ven y lo verás —contestó Felipe.

Natanael preguntó: Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?  Y Felipe le dijo; Ven y ve. Ven y mira su poder, mira su grande amor, míralo y escuchalo, y sabrás que tiene palabras de vida eterna. Ven y ve. Él es de quien hablan las escrituras.

Ahora nosotros podemos decir: Ven y ve, mira lo que el a hecho en mi vida, no mires mi pasado, no mires lo que era, mira lo que ahora soy, mira el cambio, mira el me ha transformado, ven y ve.

TLA Juan 1:47-48:

47 Cuando Jesús vio que Natanael se acercaba, dijo: —Aquí viene un verdadero israelita, un hombre realmente sincero.

48 Natanael le preguntó: —¿Cómo es que me conoces? Jesús le respondió: —Me fijé en ti cuando estabas bajo la higuera, antes que Felipe te llamara.

Cuando Jesús vió a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero Israelita, en quien no hay engaño. Y Natanael le dijo: De donde me conoces? Respondió Jesús y le dijo:  Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo la higuera, te vi.

Felipe que era un hombre de Dios, se mantenía en constante comunión con Dios.  Natanael se sorprende y se pregunta: como sabe este hombre de mi vida? Como sabe que yo  estaba orando debajo de la higuera antes que Felipe me llamara?.


Lo que Natanael hasta el momento no sabía, era que habían encontrado al que conoce nuestro pasado, nuestro presente, y nuestro futuro.


El te vió mientras orabas en lo secreto.

Él te vió cuando derramabas  tu corazón en la intimidad.

Él vió cuando esa persona hablaba mal de ti.

Él vió cuando tú, por amor a Él decidiste callar mientras te ofendían.

Él vió tu corazón y sabe que  es puro delante de su presencia.

Él vió tu corazón cuando le fallaste mujer, pero también vió que tu arrepentimiento fue sincero.


Hemos halládo al mesías, no olvides tu deber. A cuántas personas le has hablado de Él?

A cuántas personas les has predicado?

A cuántas personas les has hablado con tu testimonio?

Si no lo has hecho, estamos a tiempo. Dios te bendiga.

Autor: PaúlTorres

domingo, 11 de octubre de 2026

Aviva el fuego del don que hay en ti.

octubre 11, 2026



Cita: RVR60 2 Timoteo 1:6:

6 Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.

En el idioma griego original, la palabra utilizada para «avivar» es anazopyreo, pronunciación( A-na-so-pi-RÉ-o)

está compuesta por tres conceptos:

  • ​Ana: De nuevo.
  • ​Zoe: Vida.
  • ​Pyr: Fuego.

​Literalmente significa «volver a darle vida a una llama que se está apagando» o «soplar sobre las brasas». Avivar fuego, inflamar, volver a encender.

​En sentido físico, significa alimentar una fogata, chimenea o llama para que arda con más fuerza, agregándole combustible (madera, carbón), soplando o moviendo las brasas para dejar pasar el aire.

En algunos de nosotros con el transcurso del tiempo, las pruebas continuas y el desgaste interior actuaron  como un viento helado que fue enfriando poco a poco la llama, o el fuego que un día ardió con intensidad.

Si al joven Timoteo se le está diciendo que avive el fuego, que le vuelva a dar vida a esa llama, lo mas probable es que esa llama se estaba apagando

En lo terrenal, cuando un fuego en la chimenea se apaga en apariencia, muchas veces la chispa no ha desaparecido; simplemente ha quedado cubierta por una capa gruesa de ceniza. La ceniza representa la rutina, el desánimo, las decepciones y las distracciones diarias.

Hay un detalle clave en este pasaje: Pablo no insta a Timoteo a pedir un avivamiento, sino a que él mismo encienda la llama. Esto nos revela una verdad contundente: Dios no hará lo que a ti te corresponde hacer. Dios pone la chispa, pero a ti te toca poner la madera. El don viene de Dios (es gracia), pero la llama la mantiene el creyente (es disciplina). El avivamiento personal no es un evento fortuito; es una decisión de fe cotidiana.

Dios no va a orar por ti, no va a ayunar por ti, ni va a examinar la Escritura por ti. El mover de Dios en tu vida empieza cuando tú tomas la decisión de moverte.» El milagro de Dios en tu vida se activa cuando das el primer paso.» «El avivamiento que esperas de Dios empieza con la determinación que tomas hoy.» Dios abre el camino cuando tú te atreves a caminar.»

Nadie en la casa de Dios se ha quedado con las manos vacías: a cada uno de nosotros Dios nos dio un don. Todos tenemos una gracia especial, solo que algunos no la han descubierto ni puesto en práctica.»

RVR60 Efesios 4:8:

8 Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres.

Es una realidad que muchos iniciamos nuestro caminar en el Espíritu con dones extraordinarios repartidos según la gracia de Dios, e incansables en el servicio. Pero con el tiempo nos confiamos, nos descuidamos, y ese descuido congeló el ejercicio de esos dones. Por eso el apóstol Pablo le escribe a Timoteo en su primera carta con una exhortación directa: no basta con recibir el don, hay que cuidarlo. Le dice en 1 Timoteo 4:14: “No descuides el don que hay en ti”.»

Es muy probable que hoy estés aquí sintiendo el peso de un profundo cansancio; un desgaste que te ha hecho descuidar tu comunión con Dios, abriendo la puerta a las luchas y a las ganas de rendirte por completo.» Al profeta Jeremías le pasó lo mismo. Un día, abatido por las pruebas, dijo: “No me acordaré más de Dios, ni volveré a hablar en su nombre”.  No volveré a predicar.  Quiso rendirse. Pero inmediatamente añadió: “No obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de soportarlo, ¡y no pude!” (Jeremías 20:9)

​¡Ese mismo fuego está hoy metido en tus huesos! Aunque hayas querido detenerte, la llama de Dios dentro de ti no se ha apagado.

​Por eso hoy vengo de parte de Dios a decirte: ¡Es tiempo de soplar las brasas y avivar el fuego que está en ti!

Hoy vengo de parte de Dios con esta palabra: Si por alguna razón has dejado apagar  los dones que Dios puso en ti. Si por cualquier motivo has dejado de ejercitar y poner al servicio los dones que un día recibiste.  Es tiempo de desempolvar y volver a poner en marcha los dones que el Espíritu Santo depositó en tu vida.»

Que el que hablaba en lenguas vuelva a hablar en lenguas! Que aquel a quien Dios usaba para orar por los enfermos vuelva a interceder, y que en el nombre de Jesús los enfermos sean sanados. Que los dones se activen y que esa llama vuelva a encenderse con poder. Vuelve a esa pasión,  vuelve a la oración ardiente, vuelve a levantarte en las madrugadas y a buscar el rostro de Dios en ayuno y oración. ¡Que se manifiesten de nuevo los milagros, que se renueve la unción y que la presencia de Dios se manifieste con mayor poder en nuestras vidas! ¡Aviva hoy el fuego del don que Dios puso en ti!»

Autor: Paulo Torres.



viernes, 9 de octubre de 2026

En busca de la iglesia perfecta

octubre 09, 2026





Humanamente hablando,  a lo largo de la vida, el ser humano tiende  a buscar en las demás personas una perfección que no existe. El hombre busca a la mujer perfecta, la mujer busca al hombre perfecto.  Nos enfocamos tanto en buscar a alguien que llene un molde perfecto, que olvidamos una realidad: No podemos exigir en el prójimo la perfección que nosotros mismos no poseemos. De igual forma, «al llegar a Cristo, tendemos a mantener la misma mentalidad de buscar la perfección en la iglesia. No obstante, debemos tener claro que la iglesia no es una estructura o una construcción; la iglesia del Señor la compones tú y la compongo yo: todos los que hemos sido redimidos por la sangre del Cordero.»

Aunque generalmente nosotros en su mayoría le llamamos iglesia a la casa de oración, y debido a eso todos entendemos cuando se nos habla en ese sentido, con todo y eso lo que si podemos ver a la luz de la palabra es que en la biblia siempre se menciona de la siguiente forma: La iglesia de Corinto, la iglesia que está en Galacia, etc. 

Este mensaje Dios me lo ha regalado para la iglesia,  sin importar el barrio, la ciudad, o el país en el que te encuentres. Quizás en este momento estés pasando por un momento difícil en tu vida espiritual, quizás estés pasando por situaciones inesperadas en el lugar donde tu te congregas, quizás estés atravezando por sircunstancias en donde has pensado: Me voy para otra iglesia, voy a buscar una iglesia donde no hayan problemas, donde me sienta bien.

Haremos esta predica de forma dinámica, haciendo de cuenta que tu y yo tenemos problemas donde nos congregamos, y por tal razón decidimos buscar otro  lugar para congregarnos. Hermano mío, te invito a que hagamos un recorrido bíblico para que veamos si podemos encontrar la iglesia perfecta. 

Vamos a la iglesia en Corinto.

​Problema: Los creyentes se dividían formando bandos según el líder humano que los bautizó, había entre ellos contiendas, de tal manera que el apóstol Pablo les amonestó fuertemente.

​1 Corintios 1:10-13 

"Os ruego, pues, hermanos, por el nombre nuestro Señor Jesucristo, que hableéis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros disensiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. Porque he sido informado acerca de vosotros... por los de Cloé, que hay entre vosotros contiendas. Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo. ¿Acaso está dividido Cristo?"

​En la iglesia de Corinto había: Inmoralidad sexual y alcahuetería congregacional.

​Problema: Toleraban un caso grave de incesto (un hombre convivía con la mujer de su padre) y la iglesia se enorgullecía en lugar de entristecerse.  El apóstol Pablo también les amonesta por eso.

​1 Corintios 5:1-2 

"De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tenga la mujer de su padre. Y vosotros estáis engreídos. ¿No debierais más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción?"  

​En la glesia de Corinto habían: Juicios entre hermanos ante tribunales seculares.

​Problema: Los creyentes llevaban a sus propios hermanos en la fe a juicios ante jueces incrédulos por pleitos personales.  El apóstol Pablo les vuelve a amonestar.

​1 Corintios 6:5-7 

"Para vergüenza vostra lo digo. ¿Pues qué, no hay entre vosotros sabio, ni aun uno, que pueda juzgar entre sus hermanos?, sino que el hermano con el hermano pleitea en juicio, y esto ante los incrédulos? Ya es del todo falta en vosotros que tengáis pleitos entre vosotros mismos. ¿Por qué no sufrís más bien el agravio? ¿Por qué no sufrís más bien el ser defraudados?"  

​En la glesia de Corinto había: Desorden y egoísmo en la Cena del Señor.

​Problema: Las reuniones de la Santa Cena se habían corrompido; los ricos comían y se emborrachaban primero, humillando y dejando pasar hambre a los pobres.  El apóstol Pablo continúa con las amonestaciones.

1 Corintios 11:20-22

"Cuando pues os reunís a un esto, esto no es comer la cena del Señor. Porque al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre y otro se embriaga. Pues qué, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis a los que no tienen nada? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En esto no os alabo."

Definitivamente culminaríamos diciendo: Negativo, a esta iglesia no me voy, creo que esta se lleva el récord de todas las iglesias problemáticas. Mejor me voy para las iglesias que está en Galacia, posiblemente ahí no hayan problemas.

​En las iglesias de Galacia había: Legalismo y abandono del Evangelio de la gracia

​Problema: Los gálatas se habían dejado seducir por falsos maestros (judaizantes) que exigían la circuncisión y el cumplimiento de la ley mosaica para alcanzar la salvación.  El apóstol Pablo también les amonesta.

​Gálatas 3:1-3 

"¡Oh gálatas insensatos! ¿Quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado? Esto solo quiero saber de vosotros: ¿recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?"  

No mi hermano, núnca pensé que en esa iglesia fueran tan carnales, busquemos otra iglesia mejor, vamos a la iglesia en Filipos.

​Iglesia de Filipos: Falta de concordia y egoísmo entre hermanas.

​Problema: Dos mujeres colaboradoras del ministerio (Evodia y Síntique) tenían un fuerte desacuerdo que amenazaba la unidad armónica de la congregación local.  Otra iglesia a la cual el apóstol amonesta.

​Filipenses 4:2 

"Ruego a Evodia y ruego a Síntique, que sean de un mismo sentir en el Señor."  

Sin duda alguna, acá no nos quedamos, ni Dios lo quiera y esas señoras nos terminen involucrando en sus problemas, mejor vamos a la iglesia en Tesalónica, Dios primero y esa sea la iglesia que andamos buscando.

​Iglesia de Tesalónica (Pereza y desorden por mal interpretación escatológica)

​Problema: Algunos hermanos habían dejado de trabajar y vivían desordenadamente, escudándose en la creencia inminente de la Segunda Venida de Cristo.  Siempre el apóstol Pablo les escribe con amonestación.

​2 Tesalonicenses 3:11-12 

"Porque oímos que algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entrometiéndose en lo ajeno. A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo, que trabajando sosega

Ni pensarlo mi hermano, aquí tampoco, en esa iglesia toman la palabra para su conveniencia, y eso no va conmigo, mejor vamos a la iglesia que está en Roma.

​Iglesia de Roma (Juicios críticos y división por escrúpulos sobre comidas y días)

​Problema: Los creyentes más débiles en la fe juzgaban a los fuertes por comer carne o no guardar ciertos días religiosos, mientras que los fuertes menospreciaban a los débiles. El apóstol Pablo siendo el apóstol para los gentiles también les amonesta.

​Romanos 14:10-13 

"Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo. ... Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano."

En esta iglesia no se aguantan ni ellos mismos, tampoco nos quedamos acá, vamos a la iglesia en Colosas.

​Iglesia de Colosas (Sincretismo, misticismo y filosofía hueca)

​Problema: Ciertos maestros introducían filosofías humanas, culto a los ángeles, legalismo sobre días festivos y ascetismo severo, restando la suficiencia absoluta de Cristo. Acá vemos otra amonestación por parte del apóstol Pablo.

​Colosenses 2:8 

 "Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo." Y continúa en el verso 16: "Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo."

Salgamos de aquí mi hermano, para venir a escuchar a esos maestros con enseñanzas antibiblicas mejor sigo buscando la iglesia que yo necesito, vamos a otra iglesia en Tesalónica.

​Iglesia de Tesalónica (Temor y confusión doctrinal sobre el destino de los muertos en Cristo)

​Problema: La congregación estaba profundamente afligida y desorientada, temiendo que los hermanos que ya habían muerto se perdieran la venida del Señor.

​1 Tesalonicenses 4:13 

 "Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza." 

(Aquí Pablo no los reprende severamente por pecado, sino que los corrige y exhorta amorosamente por su ignorancia teológica) no obstante veo demasiada ignorancia en esta gente, todo parece que por no leer la Biblia andan inventando, iremos a buscar por última vez, ya fuimos a varias iglesias y ninguna reúne las características de la iglesia que buscamos, entonces la última opción es ir a una de las iglesias del Asia menor, vamos a escoger solo una y si ya no encontramos la iglesia perfecta definitivamente no existe, última opción, la iglesia de Laodicea.

​Iglesia de Laodicea (Tibieza espiritual y autosuficiencia material)

​Problema: Eran una comunidad económicamente rica y autosuficiente que se creía próspera, pero espiritualmente eran tibios, miserables, ciegos, pobres y desnudos, lo cual provocaba el rechazo de Cristo.

​Apocalipsis 3:15-17 

"Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.

La sangre de Cristo tiene poder, salgamos de aquí mi hermano, eso puede ser contagioso, montón de cristianos tibios, mejor dicho mundanos, todos serán vomitados de la boca del Señor, no nos valla a suceder como dice el refran, caer de las llamas al brasero, mejor regresemos al lugar donde Dios nos sembró y ahí florezcamos, mientras el problema no sea de gravedad, mientras no atente contra nuestra fe, mientras haya una solución sigamos adelante. He llegado a una conclusión.

Recuerda esto: No existe una iglesia perfecta.

​Lo que sí existe es un Dios perfecto usando a gente imperfecta para transformar vidas, moldeándonos poco a poco en su tiempo perfecto.

​No te desanimes por el proceso, ¡Él sigue trabajando en ti y en mí.

Dios te bendiga y te guarde, tu hermano en Cristo, Paulo Torres.

jueves, 8 de octubre de 2026

Los deseos de la carne

octubre 08, 2026


Cita
: RVR60 Gálatas 5:16-17:

16 Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.
17 Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que
quisiereis.

Los deseos de la carne son las inclinaciones, impulsos y apetitos naturales del ser humano caído, guiados exclusivamente por la naturaleza terrenal, el egoísmo y la independencia de Dios. No se refieren meramente al cuerpo físico o a la biología humana en sí misma, sino a toda la condición humana corrompida por el pecado, que busca satisfacer sus propias pasiones, vanidades y necesidades de manera autónoma y contraria a la voluntad espiritual de Dios. Estos deseos nacen en la mente, el corazón y la voluntad del individuo antes de manifestarse externamente.
​Buscan gratificación inmediata y egoísta: Priorizan el placer pasajero, el orgullo, el poder o la comodidad personal por encima de los principios morales y espirituales.
​Son contrarios al Espíritu: Generan una constante oposición interna contra la guía, el carácter y los frutos que el Espíritu Santo desea producir en la persona.

RVR60 1 Juan 2:16:
16 Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.

​Los deseos de la carne son la fuerza que impulsa de manera  invisible dentro de la naturaleza humana no transformada que presiona constantemente hacia el pecado, actuando como la semilla de la cual brotan posteriormente las conductas incorrectas llamadas  "obras de la carne".

Veamos  3 ejemplos de estos deseos a nivel interno antes de que se conviertan en acciones visibles:

​1) El deseo de autosuficiencia e independencia de Dios (Orgullo interior)
​Es la inclinación mental y emocional de creer que uno no necesita la guía, la ley o la autoridad de Dios, queriendo vivir, decidir y gobernarse a sí mismo de manera completamente autónoma y soberbia.

​2) La codicia o deseo desordenado de posesión
​Es el anhelo interno, la envidia o el apetito mental ferviente por poseer bienes, dinero, poder o aquello que le pertenece a otra persona, sintiendo insatisfacción con lo que ya se tiene.
​
3) La concupiscencia o pasión desordenada (Lujuria interna)
​Es el impulso mental, la fantasía o el apetito sexual desmedido que se gesta en la imaginación y el pensamiento, buscando la gratificación sensual egoísta por encima de los límites morales y espirituales establecidos.

Existen dos términos bíblicos, los cuales no debemos confundir, aunque tienen relación no son los mismo. (Deseos de la carne, y obras de la carne)

La relación o conexión es como causa y efecto.
​Veamos  la diferencia clave:
​Los deseos de la carne (en griego epithymia) son el pensamiento que se gesta en la mente y el corazón humano antes de convertirse en un acto (por ejemplo, el deseo de codiciar, la ira guardada o una pasión desordenada).
​Las obras de la carne (en griego ergon) son el fruto visible, la acción concreta o la conducta manifestada exteriormente como resultado de ceder a esos deseos (por ejemplo, cometer adulterio, pelearse con alguien o emborracharse).
​La relación entre ambos
​Para entenderlo con una analogía sencilla: los deseos de la carne son la semilla y el terreno, mientras que las obras de la carne son el fruto que nace de esa semilla.
​La Biblia a menudo utiliza ambos términos en el mismo contexto (como en Gálatas 5) porque uno lleva inevitablemente al otro si no se controla. El apóstol Santiago lo explica muy bien en su carta (Santiago 1:14-15): cada uno es tentado cuando es atraído y seducido por su propia pasión (el deseo); luego la pasión, después que ha concebido, da a luz el pecado (la obra); y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.

Si hablamos de la relación, la causa y el efecto se ordenan de la siguiente manera:
​La causa (El origen): Los deseos de la carne. Son el impulso interno, la inclinación natural, el pensamiento o la tentación que se origina en la naturaleza humana egoísta.
​El efecto (El resultado): Las obras de la carne. Son la consecuencia visible, la acción concreta o la conducta que se ejecuta físicamente en el exterior como producto de haber cedido a ese impulso interno.
​En resumen: el deseo interno es la (causa) que produce la acción externa, el (efecto).

La palabra de Dios nos habla de que la noche esta abanzada refiriéndose al dominio que ha tenido satanás aquí en la tierra, y dice que se acerca el día, refiriéndose al regreso de Cristo, por lo cual, nos manda a revestirnos de Él, y nos manda a no satisfacer los deseos de la carne.

NVI'22 Romanos 13:12-14:
12 La noche está muy avanzada y ya se acerca el día. Por eso, dejemos a un lado las obras de la oscuridad y pongámonos la armadura de la luz.
13 Vivamos decentemente, como a la luz del día, no en orgías y borracheras, ni en inmoralidad sexual y libertinaje, ni en desacuerdos y envidias.
14 Más bien, revístanse ustedes del Señor Jesucristo y no se preocupen por satisfacer los deseos de la carne.

En reiteradas ocasiones Dios en su palabra nos recuerda que el ocuparnos de la carne es muerte, y nos recuerda que los que viven para agradar a la carne no pueden agradar a Dios, y que nosotros no vivimos según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en nosotros.


RVR60 Romanos 8:6-9,21:
6 Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.
7 Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden;
8 y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.
9 Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.

Amado hermano, amada hermana, dentro de los tres grandes enemigos espirituales que tenemos, la carne es uno de los peores enemigos, porqué? Porque la carne es parte de nosotros, con ella andamos, con ella comemos, con ella dormimos etc, la lucha es fuerte, no obstante Dios nos dice en su palabra lo siguiente:

NVI'22 Gálatas 5:24-25:
24 Los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.
25 Si el Espíritu nos da vida, andemos guiados por el Espíritu.

"La clave está en la palabra: «Andemos guiados en el Espíritu». Porque cuando nos dejamos guiar por Él, manifestamos su fruto, y uno de nuestros mayores logros es aprender a controlar los malos deseos."

TLA Gálatas 5:22-23:
22 En cambio, el Espíritu de Dios nos hace amar a los demás, estar siempre alegres y vivir en paz con todos. Nos hace ser pacientes y amables, y tratar bien a los demás, tener confianza en Dios,
23 ser humildes, y saber controlar nuestros malos deseos. No hay ley que esté en contra de todo esto.

Por tanto, si con el auxilio divino deseamos vencer los deseos de la carne, esforcémonos por andar en el Espíritu y dejarnos guiar por Él."

Dios te bendiga y te guarde, te desea tu hermano en Cristo, Paulo Torres.