RVR60 S. Marcos 9:38-40:
38 Juan le respondió diciendo: Maestro, hemos visto a uno que en tu nombre echaba fuera demonios, pero él no nos sigue; y se lo prohibimos, porque no nos seguía.
39 Pero Jesús dijo: No se lo prohibáis; porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre, que luego pueda decir mal de mí.
40 Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es.
El pasaje comienza con un conflicto de identidad. Los discípulos, viendo a alguien expulsar demonios en nombre de Jesús, lo detienen y cometen un error que hoy se repite en las redes sociales y en nuestras congregaciones, Pensaron que ellos tenían el monopolio sobre la obra de Dios. Cuando dijeron "no nos sigue", estaban revelando que su lealtad estaba puesta en su propio grupo, en su propia visión y en su propia importancia.
Cuando un cristiano utiliza las plataformas digitales y sus comentarios negativos con los hermanos que lo rodean para hablar mal de otros predicadores, está cometiendo el mismo pecado: está tratando de "excomulgar" a otros de la gracia de Dios porque no se ajustan a su propio estándar. Esto es, espiritualmente, una usurpación del lugar de Dios. Solo Dios conoce el corazón y solo Él es el Juez de sus siervos.
2. La deshonra al nombre que ambos invocan
Jesús nos da un principio contundente: «Ninguno hay que haga milagro en mi nombre, que luego pueda decir mal de mí».
Cuando nos dedicamos a destruir el testimonio de un hermano o de otro predicador, estamos atacando la misma causa que supuestamente defendemos. El mundo, que observa estas riñas digitales, no ve "teología profunda"; ve a hijos de un mismo Padre destrozándose entre sí. Esto entristece al Espíritu Santo, quien es Espíritu de Unidad. Hablar mal de otro predicador no es "defender la verdad", es deshonrar la mesa del Señor, porque estamos escupiendo sobre aquellos a quienes Cristo también llamó y por quienes también dio su vida.
El ataque constante nace de una raíz espiritual profunda: la soberbia. Es la creencia de que nuestro discernimiento es perfecto y el del otro es inexistente. Marcos 9:40 viene a romper esa altivez. Jesús nos está diciendo: "Si esa persona está edificando, está sanando o está predicando el arrepentimiento en mi nombre, ¿quién eres tú para estorbar?".
El espíritu de división es una de las herramientas más eficaces del enemigo. Satanás no necesita destruir la iglesia desde afuera si puede lograr que nosotros mismos nos destruyamos desde adentro mediante la lengua. Antes de compartir o comentar algo contra otro predicador, pregúntate: ¿Esta palabra nace del amor de Cristo por su Cuerpo, o nace de mi propia necesidad de sentirme superior?
La marca de la humildad: Un predicador realmente lleno del Espíritu no busca destruir a otros para resaltar su propia luz. La luz de Cristo no necesita que se apague la del vecino para brillar.
En lugar de señalar los errores de otros en redes sociales, ¿por qué no levantamos un clamor por ellos? Si vemos algo que realmente está errado, la Biblia nos da el camino: la corrección en privado, con espíritu de mansedumbre, no el escarnio público.
pensemos en la herida profunda que se causa a los nuevos creyentes al ver a sus líderes atacándose públicamente. No debemos olvidar aunque somos diferentes miembros, el Cuerpo es uno solo. Cuando una parte ataca a la otra, la herida la sufre todo el organismo.
En el transporte, no importa si el vehículo es rojo, azul o blanco; si todos llevan pasajeros al destino correcto, todos están cumpliendo la misma función. El conflicto surge cuando, en lugar de llevar pasajeros, los conductores empiezan a chocar sus unidades entre sí solo para ver cuál es más fuerte".
El campo de las doctrinas ha sido, a lo largo de la historia de la iglesia, el terreno donde la falta de humildad suele convertir la diferencia de interpretación en una división fratricida. Cuando la doctrina se vuelve un arma para medir la "pureza" del otro en lugar de una lente para conocer mejor a Dios, el cuerpo de Cristo se fragmenta.
Muchos cristianos pasan años atacando a quienes no comparten su postura, olvidando que ambos lados intentan explicar un misterio infinito: cómo un Dios soberano interactúa con la responsabilidad humana. Cuando esto se convierte en rivalidad, las redes sociales se llenan de acusaciones mutuas: unos llaman a otros "herejes" por creer, y otros por no creer. Cristianos que se ven como rivales simplemente porque uno cree que el arrebatamiento ocurrirá antes de la tribulación y el otro después. Se llega al extremo de romper comunión por un calendario profético.
Cuando dos cristianos se atacan públicamente, el mundo pierde su fe. El evangelio es un mensaje de reconciliación. Si nosotros, que predicamos la paz, vivimos en guerra, le estamos diciendo al mundo que nuestro evangelio no funciona. Estamos siendo el mejor anuncio publicitario en contra de Cristo. Cada ataque en redes sociales es darle la razón a los que dicen que la iglesia es solo un grupo más de gente orgullosa que busca poder.
Muchos creen que están "defendiendo la verdad". Pero, ¿de qué sirve ganar un debate teológico si se pierde el alma del que está escuchando? Si alguien está predicando a Cristo, nuestra mayor victoria no es señalar su error, sino alegrarnos de que el nombre de Jesús sea anunciado. Cuando atacas a otro predicador, estás asumiendo que tú tienes la visión perfecta y él no. Eso es idolatría del "yo".
Antes de juzgar, recuerda: "La gracia que me salvó a mí es la misma que está operando en mi hermano".
"El mundo está buscando ver a Jesús, pero nosotros le estamos obligando a mirar nuestras peleas."
"La unidad no significa estar de acuerdo en todo, significa amarnos a pesar de no estarlo."
tú puedes tener la mejor doctrina que te parezca, y puedes tener la razón con la doctrina, pero si no buscas a Dios de todo corazón, si no te apartas del mal, sino no vives una vida agradable ante los ojos de Dios. De que sirve la doctrina?
En la actualidad existen tantas diferencias doctrinales, no obstante eso no debe ser motivos para atacarnos, tenemos que recordar que: Mientras no neguemos una verdad biblica, si la diferencia es de forma y no de fondo, ambos predicamos que solo Cristo salva, y que no hay otro camino.
Ejemplo 1: Si predicamos del arrebatamiento, Aunque unos crean que es después de la gran tribulación, otros crean que es antes, o incluso otros crean que es a mediado. Al final del día el punto es que todos creemos en un arrebatamiento, y sea cuando sea, si creemos en el arrebatamiento.
Ejemplo 2: Todos predicamos que la biblia dice que hay que bautizarce, aunque unos lo hagan en el nombre de Jesús, y otros lo hagan en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Lo cierto es que todos estamos obedeciendo y cumpliendo con el mandato de ser bautizados, y el hecho de que unos lo hagan de una forma y otros de otra, que porque creemos que el hermanito está interpretando mal algunos textos, no es a nosotros a quien nos toca juzgar al respecto, eso es entre ellos y Dios. Por lo tanto eso no debe ser motivos para atacarnos, al final del día todos nos bautizamos y ese es el punto, y ojo con ésto, cuando hablo de bautizarce me refiero a gente que ya entiende y razona que es un pecador, y que necesita creer en Jesús y ser bautizado, ya que ese es el punto bíblico.
Y así puedo seguir enumerando una y otra diferencia doctrinal que muchas veces algunos las usan para tirarse el uno y el otro. Por lo cual el objetivo de este mensaje es recordar las palabras de Jesús: El que no es contra nosotros, por nosotros es. Dios te bendiga hoy, mañana, y siempre.
Tu hermano en Cristo: Paulo Torres.