jueves, 8 de octubre de 2026

Los deseos de la carne

Cita: RVR60 Gálatas 5:16-17:

16 Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.
17 Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.


Los deseos de la carne son las inclinaciones, impulsos y apetitos naturales del ser humano caído, guiados exclusivamente por la naturaleza terrenal, el egoísmo y la independencia de Dios. No se refieren meramente al cuerpo físico o a la biología humana en sí misma, sino a toda la condición humana corrompida por el pecado, que busca satisfacer sus propias pasiones, vanidades y necesidades de manera autónoma y contraria a la voluntad espiritual de Dios. Estos deseos nacen en la mente, el corazón y la voluntad del individuo antes de manifestarse externamente.
​Buscan gratificación inmediata y egoísta: Priorizan el placer pasajero, el orgullo, el poder o la comodidad personal por encima de los principios morales y espirituales.
​Son contrarios al Espíritu: Generan una constante oposición interna contra la guía, el carácter y los frutos que el Espíritu Santo desea producir en la persona.

RVR60 1 Juan 2:16:
16 Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.

​Los deseos de la carne son la fuerza que impulsa de manera  invisible dentro de la naturaleza humana no transformada que presiona constantemente hacia el pecado, actuando como la semilla de la cual brotan posteriormente las conductas incorrectas llamadas  "obras de la carne".

Veamos  3 ejemplos de estos deseos a nivel interno antes de que se conviertan en acciones visibles:

​1) El deseo de autosuficiencia e independencia de Dios (Orgullo interior)
​Es la inclinación mental y emocional de creer que uno no necesita la guía, la ley o la autoridad de Dios, queriendo vivir, decidir y gobernarse a sí mismo de manera completamente autónoma y soberbia.

​2) La codicia o deseo desordenado de posesión
​Es el anhelo interno, la envidia o el apetito mental ferviente por poseer bienes, dinero, poder o aquello que le pertenece a otra persona, sintiendo insatisfacción con lo que ya se tiene.
​
3) La concupiscencia o pasión desordenada (Lujuria interna)
​Es el impulso mental, la fantasía o el apetito sexual desmedido que se gesta en la imaginación y el pensamiento, buscando la gratificación sensual egoísta por encima de los límites morales y espirituales establecidos.

Existen dos términos bíblicos, los cuales no debemos confundir, aunque tienen relación no son los mismo. (Deseos de la carne, y obras de la carne)

La relación o conexión es como causa y efecto.
​Veamos  la diferencia clave:
​Los deseos de la carne (en griego epithymia) son el pensamiento que se gesta en la mente y el corazón humano antes de convertirse en un acto (por ejemplo, el deseo de codiciar, la ira guardada o una pasión desordenada).
​Las obras de la carne (en griego ergon) son el fruto visible, la acción concreta o la conducta manifestada exteriormente como resultado de ceder a esos deseos (por ejemplo, cometer adulterio, pelearse con alguien o emborracharse).
​La relación entre ambos
​Para entenderlo con una analogía sencilla: los deseos de la carne son la semilla y el terreno, mientras que las obras de la carne son el fruto que nace de esa semilla.
​La Biblia a menudo utiliza ambos términos en el mismo contexto (como en Gálatas 5) porque uno lleva inevitablemente al otro si no se controla. El apóstol Santiago lo explica muy bien en su carta (Santiago 1:14-15): cada uno es tentado cuando es atraído y seducido por su propia pasión (el deseo); luego la pasión, después que ha concebido, da a luz el pecado (la obra); y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.

Si hablamos de la relación, la causa y el efecto se ordenan de la siguiente manera:
​La causa (El origen): Los deseos de la carne. Son el impulso interno, la inclinación natural, el pensamiento o la tentación que se origina en la naturaleza humana egoísta.
​El efecto (El resultado): Las obras de la carne. Son la consecuencia visible, la acción concreta o la conducta que se ejecuta físicamente en el exterior como producto de haber cedido a ese impulso interno.
​En resumen: el deseo interno es la (causa) que produce la acción externa, el (efecto).

La palabra de Dios nos habla de que la noche esta abanzada refiriéndose al dominio que ha tenido satanás aquí en la tierra, y dice que se acerca el día, refiriéndose al regreso de Cristo, por lo cual, nos manda a revestirnos de Él, y nos manda a no satisfacer los deseos de la carne.

NVI'22 Romanos 13:12-14:
12 La noche está muy avanzada y ya se acerca el día. Por eso, dejemos a un lado las obras de la oscuridad y pongámonos la armadura de la luz.
13 Vivamos decentemente, como a la luz del día, no en orgías y borracheras, ni en inmoralidad sexual y libertinaje, ni en desacuerdos y envidias.
14 Más bien, revístanse ustedes del Señor Jesucristo y no se preocupen por satisfacer los deseos de la carne.

En reiteradas ocasiones Dios en su palabra nos recuerda que el ocuparnos de la carne es muerte, y nos recuerda que los que viven para agradar a la carne no pueden agradar a Dios, y que nosotros no vivimos según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en nosotros.


RVR60 Romanos 8:6-9,21:
6 Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.
7 Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden;
8 y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.
9 Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.

Amado hermano, amada hermana, dentro de los tres grandes enemigos espirituales que tenemos, la carne es uno de los peores enemigos, porqué? Porque la carne es parte de nosotros, con ella andamos, con ella comemos, con ella dormimos etc, la lucha es fuerte, no obstante Dios nos dice en su palabra lo siguiente:

NVI'22 Gálatas 5:24-25:
24 Los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.
25 Si el Espíritu nos da vida, andemos guiados por el Espíritu.

"La clave está en la palabra: «Andemos guiados en el Espíritu». Porque cuando nos dejamos guiar por Él, manifestamos su fruto, y uno de nuestros mayores logros es aprender a controlar los malos deseos."

TLA Gálatas 5:22-23:
22 En cambio, el Espíritu de Dios nos hace amar a los demás, estar siempre alegres y vivir en paz con todos. Nos hace ser pacientes y amables, y tratar bien a los demás, tener confianza en Dios,
23 ser humildes, y saber controlar nuestros malos deseos. No hay ley que esté en contra de todo esto.

Por tanto, si con el auxilio divino deseamos vencer los deseos de la carne, esforcémonos por andar en el Espíritu y dejarnos guiar por Él."

Dios te bendiga y te guarde, te desea tu hermano en Cristo, Paulo Torres.