martes, 30 de diciembre de 2025

Los ojos Espirituales

diciembre 30, 2025

 El ser humano cuando no ha venido a los pies de Cristo, y no ha rendido su obediencia a Dios, tiene la facultad de poder ver con sus ojos naturales, siendo estos los que ven su entorno, pueden ver el sol, la luna, y las estrellas, el cielo y todo lo que nos rodea, no obstante cuando el hombre viene a los pies de Cristo, tiene la facultad de ver con los ojos naturales,  y también con los ojos espirituales.

La vista espiritual tiene todo que ver con el Reino de Dios, tiene que ver con todo lo Divino, tiene todo que ver con lo eterno,  solamente tenemos que activar esos ojos espirituales, para poder ver.  En el libro de Salmos 119:18 David dijo: Abre mis ojos y miraré las maravillas de tu ley.   Cuando David ruega a Dios que abra sus ojos, no se está refiriendo a sus ojos naturales, obviamente ya los tenía abiertos, él podía ver sin ningún problema, cuando le ruega a Dios precisamente se está refiriendo a los ojos espirituales, y es lo que nosotros tenemos que pedir hoy en día a Dios, que abra nuestros ojos espirituales. 

Cuando el hombre o la mujer están en pecado, están ciegos espiritualmente hablando. Si tu aborreces a tu hermano estás en ceguera espiritual.

RVR60 1 Juan 2:11:
11 Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos.

(A cuales ojos se refiere?) R=  Obviamente a los ojos espirituales.

 Jesús hizo énfasis sobre la ceguera espiritual en muchas ocasiones.  

A los fariseos por ejemplo,  en más de una ocasión les dijo:  Guías de ciegos, un ciego no puede guiar a otro ciego, y no se refería a que ellos estaban ciegos de la vista natural,  porque ellos podían ver con sus ojos físicos, Jesús estaba hablando de lo espiritual. La ceguera espiritual es parecido como cuando tú entras a un cuarto que está a oscuras, y no puedes ver los colores que hay dentro de ese cuarto, hasta que enciendes la luz, pero el hecho de que tú no pudieras ver los colores, no significa que los colores no estaban ahí, ellos siempre estuvieron ahí, a diferencia de que tú no los podías ver por lo que había oscuridad. Así mismo pasa en nuestras vidas, en muchas ocasiones aún siendo cristianos nuestros ojos espirituales están inactivos,  en la Biblia la palabra de Dios vemos Un ejemplo muy notorio con respecto a este tema.

2Reyes 6:15-17.

​El pasaje comienza con un hombre que se levanta temprano para comenzar su rutina, solo para encontrarse con que su ciudad está rodeada por un ejército enemigo. Y dijo: "¡Ay, señor mío! ¿qué haremos?"

​El criado de Eliseo solo podía ver lo físico: caballos, carros y una gran fuerza armada.  Eliseo le dijo: No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos.

​"Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea."

​Es interesante que Eliseo no oró para que el ejército enemigo desapareciera de inmediato, sino para que el criado pudiera ver. Muchas veces, nuestra situación no cambia porque Dios primero quiere cambiar cómo la vemos.

​Los caballos y carros de fuego: Representan el poder protector de Dios. Siempre han estado ahí, pero necesitamos visión espiritual para percibirlos. Mientras el enemigo rodeaba la ciudad, Dios rodeaba al enemigo.

Muchas veces estamos tan enfocados en lo que vemos a través de nuestros ojos físicos —problemas, escasez, enfermedades o conflictos— que olvidamos que existe una realidad espiritual.

​Necesitamos que Dios abra nuestros ojos espirituales.  Cuando Dios abrió los ojos del criado, vio que el monte estaba lleno de carros de fuego. El ejército de Dios siempre fue más grande que el problema, pero él no podía verlo hasta que su visión cambió.

​¿Qué nos impide ver espiritualmente?

​A veces, nuestra visión espiritual se nubla por el afán y la ansiedad: Nos enfocamos tanto en la "tormenta" que perdemos de vista a Aquel que camina sobre el agua, nos enfocamos tanto en la tormenta que perdemos de vista a Aquel que calma la tormenta, a Jesús de Nazaret.

​A veces, el pecado o la amargura actúan como una "catarata" espiritual que distorsiona la imagen de Dios en nuestra vida.

​¿Cómo activar nuestros ojos espirituales?

Venir ante Dios, con un corazón puro y sincero en obediencia a Él. Y una vez que no haya nada que haga estorbo entre tú y Dios, Haz la misma oración de Eliseo: "Señor, abre mis ojos para que pueda ver".

​Satúrate de la Palabra: La Biblia es la "lámpara" que ajusta nuestra visión.

​Si Eliseo estuviera en nuestros tiempos, nos diría:  En lugar de decirle  a Dios "quita este problema",   mejor dile:  "Señor, déjame ver lo que tú estás haciendo en medio de este problema, déjame ver lo que tú estas haciendo en medio de esta dificultad, déjame ver lo que tu estás haciendo en medio de esta enfermedad, déjame ver lo que tu estas haciendo en mi hijo, déjame ver lo que tú estas haciendo en mi matrimonio, déjame ver lo que tú estás haciendo en mi familia, alabado sea Dios.

​Confía en el Ejército Invisible de Dios. Su Palabra nos dice que Sus ángeles acampan alrededor de los que le temen (Salmo 34:7).

​Eliseo estaba tranquilo porque vivía con los ojos del espíritu abiertos. El criado estaba aterrado porque vivía solo con los ojos de la carne. Hoy, el Señor te dice: "No tengas miedo". No estás solo; hay carros de fuego rodeando tu circunstancia actual.

En Juan 8:56. Jesús dice que Abraham vió su día ¿Cómo vio Abraham?

​El texto dice que Abraham lo vió y se gozó. Para Abraham, el "día de Cristo" estaba a 2,160 años de distancia en el futuro, aproximadamente. Sin embargo, vió atravez de los ojos espirituales.

Cuando Jesús habla de "mi día", no se refiere a un período de 24 horas, sino al evento culminante de la historia humana: Nacimiento, Muerte y Resurrección.

​Abraham, que vivió siglos antes, vio a Jesús y se alegró. Los fariseos, que tenían a Jesús frente a ellos, estaban ciegos.

​Esto nos enseña que la proximidad física o el conocimiento intelectual de la Biblia no garantizan la visión espiritual. La visión depende de la revelación divina y de un corazón dispuesto al gozo de la promesa.

Conclusión: En Dotán Eliseo oró a Dios para que su criado dejara  de ver con los ojos naturales, y pudiera ver con los ojos espirituales al ejército de Dios.

Si ahora mismo tú estás en Dotán, deja de contar los enemigos, deja de contar los problemas, deja de contar las dificultades, y empieza a ver la protección divina, empieza a ver la gloria de Dios. Deja de llorar por lo que crees haver perdido, y empieza a ver al Cristo resucitado que camina contigo en tu dolor. Amén y amén.

Autor: Paulo Torres.